De nuevo es Pepe Carleton quien aclara el misterio. Olivera ha renegado públicamente de Ana por una supuesta infidelidad que rápido deviene vox populi. Al marido le apoya Cayo, el hijo de Ana, que también rompe toda comunicación con su madre. Ana de Pombo sube al coche y “guiada de la mano por mis amigos cristianos” acaba en Marbella “a reemprender por enésima vez mi vida”. Termina durmiendo en Santa Petronila, al lado del Marbella Club. Pero Ana tiene muchas tablas e intuye rápidamente las posibilidades. En apenas semanas, monta la primera boutique de lujo en la historia de Marbella. Para marcar aún más diferencia, opta por especializarla en lo que aún persiste como signo de clase, ¡el sombrero! El éxito es absoluto. Ana impacta en la Jet-Set naciente de Marbella y empiezan las ginebras, otros personajes hermanos, figuras de renombre desterradas del trono, artistas de capa caída que además comparten la soledad y el fracaso con Ana. Escribió dos recopilaciones poéticas: “37 poemas” y “A tu puerta”(1960), pero su principal obra fue “Mi última condena”’ (1971), prologada por la duquesa de Alba, donde a modo de autobiografía cuenta su historia cosmopolita en cuatro apartados donde se define como Ana de Pombo, Ana de París, Ana de España y Ana del Mundo. Y entre sombreros y nostalgia… ¡una luz! Una posibilidad de resurrección y, más aún, ¡de reivindicación!: vuela hacia Marbella el mayor artista francés vivo: ¡Jean Cocteau!