Es 1930 y aquella primera tienda, la Casa Elviana, no sólo cubre gastos sino que logra beneficios para que Ana reciba una formación superior en música y danza. El pasaporte de Dama de la Reina sigue produciendo réditos y a la clase alta parisina no les pasa desapercibido que allí compra trajes la Reina de España. Pero su repentino éxito también molesta a la reina de la moda de aquel París. Una tarde, el Conde Koutosoff irrumpe para invitarle a cerrar el local a cambio de trabajar en exclusividad para Chanel. Como explica uno de los que serán sus futuros compañeros de fiestas en Marbella, Pepe Carleton, aquel trabajo consistirá en organizar un té cada tarde en el Ritz para promocionar a Chanel. El Conde Koutosoff le pide dos requisitos: prohibido ver a Chanel y prohibido quitarse el sombrero. De esta forma, Ana de P o m b o i n a u g u r a u n m o v i m i e n t o contrarreformista ante las burguesas obscenas que habían comenzado el Sin Sombrerismo.

A los tres meses, Ana ha multiplicado las ventas de Chanel y la dirección la invita a una presentación de los últimos diseños en Londres. Sube a un tren en el que también viaja Chanel. A mitad del trayecto, Coco pide verla. Ana presiente que se juega su futuro. Chanel se ha enterado de los números, habla con ella y conectan. La nombra secretaria personal y ya en el Ritz de Londres se aposentan en habitaciones contiguas pero al amanecer, un grito: ¡Chanel se quema! En pleno baño turco, un cortocircuito prende la cortina y Ana de Pombo rescata a Chanel de entre las llamas. La unión entre ambas se consagra. Para celebrarlo, Ana de Pombo confiesa que esa noche se emborracha por primera vez en la vida.

La confianza en París crece y dos años después llega el momento crucial. Coco manda a Ana de Pombo a una misión de expansión: reabrir en Biarritz la Casa y presentar algo nuevo, distinto, histórico. Escribe De Pombo que “llegó una gran caja. Era Chanel, que nos enviaba dos trajes de noche, uno rojo y azul turquesa el otro. Sin mangas, poco escote por delante, muy escotados por detrás, lisos, con el único adorno de una enorme guirnalda de flores hechas de terciopelo”. En la caja, una nota de Coco:

‘Mañana, en la gran gala del Casino, presentaos, Ana, con el traje rojo, y Mira, con
el traje azul. Los aplausos fueron tantos como el entusiasmo, y el entusiasmo
tanto, que nos arrancaron los collares de flores”.

Era el Open Back Gown Dress de Chanel, el vestido más emblemático del s. XX. Ana prospera con Chanel. Sin embargo, en 1936 deja Coco Chanel y es fichada por la Casa Paquin como directora con 1800 empleados a su cargo. La casa de costuras que entonces lideraba la diseñadora se impregnó de un aire español, con faldas de vuelo, mantillas, peinetas, volantes y su invento más reconocido; el ciamono, un tejido elástico precursor de la lycra que permitía moldear el cuerpo sin vulgaridad y darle una gran elasticidad de movimientos.

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